Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías y también tenemos la alegría de nuestros dolores. Porque no nos interesa la vida indolora que la civilización del consumo vende en los supermercados. Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor que por tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y el amor al camino. Tenemos la alegría de nuestras derrotas, porque la lucha por la justicia y la belleza vale la pena también cuando se pierde. Y sobre todo, tenemos la alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en articulo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano. Eduardo Galeano.

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martes, 13 de enero de 2015

EL GRAN SALTO, ANTES Y DESPUES

ANTES DEL GRAN SALTO:

Antes de que se venza nuestra estadía en Venezuela nos fuimos hacia la frontera con Colombia para poder renovar nuestro permiso…La idea era volver a entrar al país bolivariano y seguir viajando como lo veníamos haciendo los últimos meses, pero una vez mas el destino nos tendió su trampa.
Llegamos a la frontera…

VIERNES POR LA TARDE: Aduana venezolana cerrada, (solo abierto en horario de oficina)

SABADO Y DOMINGO: Aduana venezolana cerrada (no trabajan fines de semana)

LUNES: Cruzamos a Colombia…previo aviso del lado venezolano de que debíamos esperar en la frontera unos 3 días para volver a ingresar. “Vuelvan el jueves”…ok…esperamos…

JUEVES: (al cabo de 3 días) Aduana venezolana cerrada (no trabaja festivos patrios)

VIERNES (ya vamos una semana): Al fin! Hoy podemos ingresar nuevamente! NO…no pueden volver a entrar por un año…su tiempo se venció, CHAU, y sin derecho a replicas.

¿Por qué no nos avisaron antes? No lo sabemos, ¿Por qué nos hicieron pasar un momento horrible gratuitamente? tampoco lo sabemos…Por suerte Colombia habiéndonos sellado la salida se apiado de nosotros y el mismo día nos sello la entrada nuevamente a su país. Si no hubiese sido así todavía estaríamos en el limbo, ese no-lugar llamado línea fronteriza…ni aquí ni allá…ningún lado.
La despedida de Venezuela fue con angustia y enojos, y nada tiene que ver con los meses que estuvimos dentro…esa experiencia a pesar de todo queremos aclarar que no opaca la belleza de los momentos vividos.

Así es como de un momento a otro, sin planes, sin pensarlo y sin quererlo estábamos en Colombia otra vez… Sigo escuchando a menudo que “todo pasa por algo” y esta vez comencé a creerlo.


RAZON 1: 
El amor por la vida, aunque sea corta… Esos días en la horrible línea entre un país y otro quedamos estacionados al lado de un cantero…escuchábamos un sonido, para mí era como un pajarito, Ser insistía en que era un gato...
Esta vez Ser ganó la adivinanza…tardamos un día en descubrirla…ella estaba en el cantero, pero era tan pequeña que no era capaz ni de salir de él.
Estaba enferma y era TAN mínima, el instinto de ayudarla me afloro al instante.
Esos días eternos ella fue nuestra compañía y una excusa para dejar de pensar en la indignación que teníamos.
El día de partir ya nos habíamos encariñado y no podíamos dejarla ahí…sabíamos el futuro que le esperaba en ese lugar. Decisión tomada, la llevamos.



aficionada a vivir sobre los pies...


Nos fuimos a rumbo a Pamplona, un hermoso pueblo de montaña al sur de Santander. Allí conocimos a Philipe, un francés que llego allí hace muchos años, se enamoro y armo su vida en ese rincón del mundo.
Philipe fue también viajero y fue capaz de recorrer todo el perímetro de Francia a pie. Sus historias y la sabiduría que reflejaba su barba blanca competían con la dulzura de su expresión y su sonrisa de niño dibujada en su cara permanentemente, si no lo hubiésemos conocido pensaríamos que era un gran profesor, o un científico loco. Hoy en día administra su hotel Normandie, a lo alto de una hermosa lomada al lado del rio de Pamplona. Allí hicimos base durante esos días mientras buscamos tratamiento para la pequeña gatita.
Una semana mas o menos duraron los cuidados intensivos hasta que se fue. Su pequeño cuerpito no pudo ante tanta exigencia. Alli la dejamos bajo la tierra que circundaba el río en un frondoso bosque de eucaliptus. Fue una historia triste, con final no feliz, pero sentimos que al menos pudimos acompañarla en su corto camino.

El pequeño Black (aunque era gris) llego para apaciguar nuestra reciente perdida...Philipe lo adopto por aquellos días. Estaba sufriendo el despego de su mamá y sus hermanos y lloraba todo el dia a menos que estuviera en brazos, asi que fuimos sus niñeros de emergencia...este pequeño pichón de mamut durmio con nosotros como un santo y nos lleno de amor!



Gracias por todo Philipe y familia! 



RAZON 2: Visitaaaas!

Apenas llegamos a Pamplona, recibimos una hermosa noticia. Por primera vez en el viaje recibiríamos visitas! Siempre fantaseamos con esta posibilidad y pensábamos que lindo seria que alguien nos venga a ver. El mail de Vero y Diego los primos de Ser decía “vamos a sacar pasajes para llegar a Cartagena a mediados de Agosto”…Si hubiéramos vuelto a entrar a Venezuela de todos modos el camino nos llevaría a Cartagena rápidamente otra vez.
Estabamos a unos 800km. de la costa pero habíamos quedado así, sin quererlo, del otro lado de la cordillera…Nos esperaba un duro camino, y sí que lo fue. La Gorda se rompió varias veces ente tremendas subidas, primero los cables y las bujías, después los frenos, luego el embrague que quedo quemadito como un carbón del asado del domingo. Fue tedioso el camino de regreso al mar, pero llegamos a tiempo para el encuentro!

LLEGO LA FAMILIA!

Fue muy raro ir hacia el aeropuerto, ansiosos como si Cartagena fuera nuestro lugar, como si fueramos locales esperando visitantes…y bueno, la verdad es que fue bastante así. No somos locales en ningún lado, pero sí de forma pasajera y esta vez nos tocaba dar la bienvenida a nuestros primos a esta ciudad que ya es un poco nuestra.
Recibir visitas fue uno de los regalos mas lindos del viaje, fue volver un poquito a casa a través de otros. Ver caras familiares tan fuera de contexto es una rareza difícil de explicar…el cerebro dice “¿Que hacemos aca juntos?...¡¿en Cartagena?!” Cuando el único paisaje conocido para estos encuentros eran las callecitas de Castelar en Buenos Aires. Es loco y es lindo y es un carnaval de emociones.
Die y Vero fueron siempre un condimento fundamental en nuestro viaje. Si han leído nuestros post mas antiguos, cuando comenzamos a prepararnos para este viaje, ahí contamos como ellos fueron sosten y compañeros en cada momento, mas que nada en los difíciles, cuando parecía que nada iba a salir bien nunca. Siempre antes de caer al suelo ellos nos atajaron. Por eso este encuentro era además de un re-encuentro un premio merecido que nos teníamos prometido.
La vida da recompensas y esta fue una muy hermosa. Gracias chicos por haberse pegado esa vueltita, ya saben que mas arriba o mas abajo, DONDE QUIERAN, los esperamos con un juguito de lulo en la mano!




Felicidad en el Caribe, como niños!



tarde de Barú...postal tatuada en la memoria...

Dreams Come...






Cosas que pasan cuando uno quiere tomar mate en el extranjero y pide agua caliente: "Señor señor, el agua aun no se calentó y el plástico no aguaanta!!!"...nos dijo el muchacho luego de haber puesto a calentar el mismisimo termo al fuego...Así quedó el susodicho...









EL GRAN SALTO!

Cuando al fin nos decidimos a cruzar a Panamá, después de un año de dudas de miedos e inseguridades, de trabajar para eso y ahorrar de a poquito…llego el gran momento!
Cabe mencionar que nosotros estábamos preparados, pero al rompecabezas de cosas que tenía que armarse todavía le faltaba un rato para estar listo. Después de la partida de Die y Vero nos llevo un mes y medio encontrar compañeros para compartir el contenedor.




Con Fer, nuestra nueva amiga de Lorica. Tuvo asistencia perfecta día a día a sus clases de macrame y nos ayudo a hacer mas livianos esos dias de espera en Cartagena. Gracias Ferchu!!

Top modeling style en Cartagena con taxis de fondo

Mas amigos viajeros se fueron sumando al grupo por aquelos dias. La Negra eximia artesana uruguaya, Lucho y Casi


























Aqui el grupo completo con Naty y Marito "De gira por America" nuestros nuevos amigos motorizados, con los que a partir de Cartagena empezariamos a cruzarnos periodicamente...




























Para los que nunca oyeron nada al respecto daremos una breve reseña: Entre Colombia y Panamá la famosa ruta internacional Panamericana se corta en un pequeño trecho de ochentaipico de kilómetros, solo eso. En esa porción de tierra la densa selva del Darien es impenetrable hasta el día de hoy, no se sabe exactamente cual es la razón…varias teorías llegaron a nuestros oídos, desde que es una manera de proteger este pulmón verde del planeta, hasta que es una zona copada por el narcotráfico, o un filtro del monstruo norteamericano… 
Por eso no hay otra forma de cruzar la frontera entre estos países que en barco o avión. Muchos creen que lo que se cruza es el canal de Panamá, pero esa información es un error popular…el canal queda mucho más arriba y ya contaremos en la próxima entrada del blog como es esa cosa rara…
En fin, la Gordita debía embarcarse en un contenedor en compañía de algún otro vehículo y nosotros después de averiguar varios presupuestos decidimos cruzar en avión, la opción que nos salía mas económica.
Luego de varias ilusiones y desilusiones y de 4 viajeros que parecía serian los elegidos, llegaron Ama y Gonza, una pareja de argentinos que venía rumbo norte en su Sprinter hacia Costa Rica donde comenzarían su nueva vida. Ellos dieron el “si” y así durante unos 10 días convivimos juntos esta experiencia de tramites y nervios…aunque por suerte no fue solo eso.
Luego de despedir a la Gordita en el puerto, emancipación en mano, la dejamos viajar sola por primera vez. Nosotros por nuestro lado nos fuimos hacia Bogotá donde esperaríamos por una semana el dia de nuestro vuelo a Panamá. ¿Por qué Bogotá? Porque fue de donde conseguimos el vuelo mas barato, uno low-cost donde solo nos llevamos la mochilita de mano al hombro…Fue lindo viajar unos días casi solo con lo puesto… Esos días de vacaciones forzosas paramos en la casa de Carlos a través de Couchsurfing, y fue la primera vez que tuvimos una experiencia memorable con este medio de hospedaje. Anteriormente en varias oportunidades no nos había ido nada bien y nunca más habíamos hecho uso de esta herramienta viajera…pero esta vez fue la que recompenso todas las anteriores… Carlos fue mucho más que un anfitrión, y su casa no fueron solo 4 paredes con cama, baño y cocina, fue un hogar, un nido… Tan a gusto nos sentimos allí que en esa semana poco y nada salimos a recorrer la ciudad, visitamos algunos museos y caminamos un par de tardes, el resto fue puertas adentro, cocinando charlando y pintando. Digo pintando porque Carlos nos ofreció las paredes de su casa para hacer lo que quisiéramos…nos dejo las pinturas y pinceles y la inspiración a nuestro cargo… Mas abajo verán la foto de nuestra pequeña obra en un pilar de su cocina.
Gracias Carlos por tu corazón enorme, tu energía y por confiar en estos 4 locos argentinos que te invadieron la casa… Nos llevamos un amigo y el mejor recuerdo de nuestros últimos días en Colombia. Gracias Carlos y gracias Colombia enorme de parceros cheveres y arepas sabrosas… un pedacito nuestro se quedo allí.


Adiós Gordita adiós...


De derecha izquierda: Gonza, Ama, el monito Carlos y Verena otra amiga viajera de Austria tambien  huesped de couchsurfing en casa de Carlos, mas arriba Ser y yo.

























un poco de las callecitas de Bogotá







El muralito













































LA LLEGADA TORCIDA 

Aterrizamos en Panamá luego de un vuelo tan corto que genero un desfasaje de coherencia en nuestro reloj interior. Un mundo nuevo se abria desde ese momento que las ruedas del avión pisaban tierra panameña. Centroamérica empezaba para nosotros con una llegada no muy triunfal… Dormimos una noche en el bellisimo casco antinguo de la ciudad esperando a la mañana siguiente retirar los vehículos del puerto.
Salimos temprano hacia el ansiado encuentro. Yo amaneci con un revuelto monumental acompañado de migraña y llegando a la terminal de buses nos dimos cuenta que habíamos dejado la billetera olvidada en el hostel. Ya el dia no había comenzado con un buen augurio…pero proseguimos. Llegamos al puerto y allí iniciamos los mil papelerios odiosos que se deben hacer para sacar nuestra cajita feliz. Una vez finalizados todos los papeles, choques burocaticos y cobros varios , ya que por TODO todo minimo había que desembolsar unos cuantos dolares, mas taxis y etcéteras, ya estábamos listos para partir. Pero no! Antes debíamos pagar la “fumigación” porque podíamos traer pestes del lado sudaca… ya con los bolsillos descocidos de tantos gastos y un tanto indignados acudimos a nuestro lado teatral, dando un poco de lastima logramos zafar de ese egreso…y menos mal, pues nos dimos cuenta que la fumigada era no mas que un fshhhh-fshhhh de aerosol dentro del vehículo… hasta la axila menos pulcra recibe mas spray que la “fumigación” en cuestión.
Salimos entonces del puerto, ya estábamos concretamente libres en Panama! Para finalizar la emoción del dia la Gorda decidió quedarse tiesa en el medio de la ruta camino a la ciudad…pero no fue todo tan malo teniendo en cuenta que la grua nos remolco gratis hasta la estación de servicio mas cercana. Esa noche Ama y Gonza olvidaron fuera su bicicleta y nunca mas supieron de ella…Sin embargo todos estos relatos de sinsabores no fueron suficientes razones para no permitirnos brindar con un buen Fernet con Coca…al fin y al cabo estábamos donde tanto lo habíamos soñado…PANAMA!









La cajita feliz mas cara del mundo





ellas

Una grua de vez en cuando para no perder la costumbre...

el premio


viernes, 21 de noviembre de 2014

Venezuela invisible

HIJOS DE LA GRAN SABANA

Ya internados en el corazón de Venezuela un imperdible era llegar a La Gran Sabana….este lugar como tantos otros, esta ahí al alcance de los ojos del mundo…pero invisible a la vez…cuantos de ustedes habían escuchado a cerca de este lugar? Tampoco nosotros lo conocíamos hasta interiorizarnos un poco mas sobre el país que estábamos recorriendo. La Gran Sabana es uno de los lugares mas antiguos del planeta con formaciones de 2000 millones de años… DOSMIL-MILLONES eso si que es mucho.






















La Llovizna, uno de los saltos en plena ciudad de Puerto Ordaz


Los caminos de la Sabana








El inevitable chiste fácil

La cascada de Jaspe, donde el suelo esta conformado por la piedra colorada que lleva el mismo nombre, única en el mundo.





Un tepuy visto de muy lejos, la única vez que se asomó entre las densas nubes.


























Además de los saltos, cascadas, selvas y tepuyes (montañas de punta truncada) únicos en el mundo…la sabana es hogar de los Pemones, comunidades originarias de esta porción de tierra, únicos habitantes y administradores de la región.
Alli nos quedamos unos días en la Comunidad Kawi… Para ellos debemos haber sido unos visitantes mas…para nosotros una experiencia única. A veces nos resulta difícil entrar en confianza con culturas tan diferentes a las nuestras...no queremos invadir, no queremos irrespetar, actuamos con timidez al igual que ellos…y así de a poco nos vamos conociendo.
Fueron días de pocas palabras, días de observar y ver cómo viven ellos, o cómo no vivimos nosotros…o mejor aun, como nos gustaría vivir, seguir su ejemplo algún día.
Viven respetando su entorno, la tierra que los trajo al mundo y a la que regresaran algún día. Cultivan el suelo a pesar de que los expertos dicen que por la acidez del mismo nada bueno pude salir de allí. A la huerta la llaman “conuco” y en este espacio trabajan a sol y sombra cosechando todo tipo de frutas y verduras que crecen con vitalidad sin hacer caso a los pesimistas pronósticos.
El día que llegamos era el cumpleaños de Laurimar, una de las hijas de Fatima la primera de 17 hermanos, todos hijos de Alicia, la gran abuela. A su vez Fatima con sus 33 años ya también era abuela, lo que me hizo pensar y repensar en mi, y en el concepto del tiempo que llevo sobre mis años, también 33 y aun sin hijos…
El cumpleaños fue la excusa para completar la meta del día, conseguir harina de trigo para hacer una torta, bien preciado por estos días de escases en las tierras venezolanas. La torta cumpleañera no era algo usual en la comunidad. Entonces, allí fuimos por los caminos de tierra de la gran Sabana de pueblo en pueblo hasta encontrar un kilo del polvo deseado.
Por la noche fuimos invitados a la fiesta que se celebro con las comidas que ellos comen a diario, a base de yuca, arroz y pollo recién pelado, fuimos por un instante fugaz parte de esa enorme familia (unas 30 personas) y nos fundimos a ellos mirándonos con curiosidad, observándonos los unos a los otros en esta mezcla marmolada de culturas y costumbres.
Con los niños de la comunidad descubrimos la libertad en su forma mas inocente. Ellos crecen sin la palabra miedo, palabra que a muchos de nosotros, no tengo dudas, nos ha marcado una cicatriz en gran parte del crecimiento. Ellos no saben como es un elefante, o donde queda Argentina, confunden la letra M con la W, pero saben cultivar su tierra, conocen sus animales y cada rincón de su comunidad. Ellos no conocen una correa para un perro, un ascensor o un semáforo para cruzar la calle, no saben lo que es vestir uniforme, un secuestro express, ni bailando por un sueño. 
Ellos corren, van y vienen con total autonomía, se bañan desnudos en las bocanadas de agua de los saltos sin pudor de su cuerpo. Un día mientras jugaban en el agua me arrastraron hasta una cueva para mostrarme un nido de golondrinas que habían encontrado, allí abajo uno de ellos me dijo “Tengo una maraca de serpiente” mi mente asoció la imagen al instrumento de carnaval carioca, pero no era eso a lo que se refería, -“Mi papa la mató y me dio la maraca” me dijo. Y saco de una bolsita el cascabel de la culebra. Lo puso en mi oído y el sonido me transporto a alguna escena de película de aventura extrema. 
Así pasan sus días, aprendiendo de la naturaleza y jugando con ella. Crecer jugando, aprender jugando, y por sobre todo sin miedo a vivir.
Unos días después habiendo superado un poco las barreras de la timidez nos quedamos en casa de Rafael y Mercedes charlando y tomando café. Alli supimos como el chavismo ayudo enormemente a las comunidades originarias de Venezuela, devolviéndoles los derechos de su ley orgánica ancestral y permitiéndoles recuperar sus nombres y apellidos aborígenes. Hasta el momento la iglesia les había prohibido llevar sus nombres de origen por considerarlos satánicos.
Unos días antes cuando pasamos por la puerta de la iglesia católica de un pueblo cercano Fátima me había contado que ellos ya no tenían religión, “la religión solo nos ha separado, aprendimos que todo es un mismo dios”.
Respondiendo a este dios, que no tiene color ni forma, que puede llamarse Ala, Jehova, Shiva o Madre Tierra, los hijos de la Gran Sabana habitan esta tierra maravillosa, este TODO del que somos parte, ellos, yo, ustedes...hace dos mil millones de años…










El Conuco




























Con Aldo y Juli del Vuelo de la Golondrina. Dos almas viajeras y libres como pocas, jovenes por fuera pero sabios y añejos por dentro...Fue un  enorme placer compartir convivencia con ustedes. Y gracias por hacernos llegar a la comunidad Kawi...


Con Nico y Ariana en su Westy viajera con la que recorrerán sudamerica. Gracias por los días compartidos y por atendernos como a reyes, los esperamos en Argentina!!!! (cuando volvamos)


























Junto a la familia Martineau, que rescataron a la Gorda de su rueda sin freno, así como al Graham Page de los Zapp hace 13 años atrás...Gracias y mil gracias por su extrema generosidad.

En la Radio Fe y Alegría de Puerto Ordaz, donde nos invitaron a hablar un ratito de nuestra forma de vida.

Los primeros pasos aprendiendo acordes de cuatro




Estas tres ultimas fotos que merecerían un post aparte son de nuestra "familia venezolana" en Puerto Ordaz. Nos conocimos en Chichiriviche unos meses nates, una noche de descompostura que quede hecha un trapo en la vereda de su casa...Yoli (Yolaida) Nos adopto desde ese día y fue mi enfermera de urgencia. Un tiempo después, llegamos a su ciudad y nos volvimos a encontrar...Son las pequeñas cosas las que nos enamoraron de esta bella familia de sonrisas amplias...Los queremos con el corazón y esperarlos volver a verlos muy prontito.






















































LA DESGRACIA ES LA FORTUNA


Nos varamos, esto a esta altura como sabrán ya es algo de rutina, pero por primera vez en casi dos años de viaje La Gorda fue remolcada por una grúa. Paso en el lugar más inoportuno de las rutas de Venezuela.  Por los frondosos caminos de los valles del Tuy, allí donde nos decían “por ahí no se les ocurra parar” “es peligroso” “pasen de largo, no se detengan ni a orinar”….obviamente allí la Gorda rebelde se empacó.  Era de mañana y Ser salió a la ruta a conseguir una grúa, volvió por la tarde, mientras yo encerrada en la latosa escuchaba los ruidos de la vegetación y algún que otro animalejo no registrado en mi catalogo mental de sonidos mamíferos.
La grúa que llego no pudo remolcarnos, tuvimos que acercarnos a una zona de la montaña donde hubiera señal y desde ahí contactar a otra. Casi al anochecer fuimos rescatados…  pero a un costo elevado. La grúa nos costó lo que nos hubiera alcanzado para vivir un mes entero. Quedamos secos.  Llegamos con los bolsillos descocidos al taller de Andrés.
 Andrés vive en Santa Teresa, una zona humilde de los valles al sur de Caracas, donde el agua llega cada tres días y el calor húmedo aprieta el aliento. Andrés siempre esta ocupado, tiene muchísimo trabajo, por eso de ser honesto y buena persona… Nos recibió como hijos, como si llegáramos de una larga expedición y nos hubiera estado esperando toda la vida. Nos llamaba “pajaritos” con la ternura de un padre, de un abuelo, de un tío….o todos ellos juntos. Estuvimos 10 días en su taller, en los cuales “nos fuimos” 3 veces y volvimos con la cabeza gacha y la Gorda averiada… 3 cuadras y de regreso, 5 cuadras y de regreso, una vuelta manzana y otra vez sopa…hasta que la cuarta nos fuimos de verdad!
Al día de estar allí nos dimos cuenta que el barrio no era ningún chiste, las balas y los tiroteos eran la música de fondo, donde mejor no meterse en lo que no te importa si queres seguir vivito y coleando. El miedo nos invadió, pero al pasar los días, los lazos con Andrés con su hijo Daniel y con los vecinos fue cada vez más fuerte.  Gente que apenas habíamos saludado venia con “el mercadito”, bolsas con comida que rebalsaron nuestra alacena. Paso un camionero curioso…solo a preguntar si necesitábamos algo, a los 15 minutos volvió con un repuesto que estábamos necesitando…  Así una tras otra sucedieron  sorpresas  que nos hicieron sentir privilegiados, queridos, cuidados…allí en Santa Teresa en una de las ciudades más peligrosas de Venezuela y del mundo, descubrimos la humildad en su forma más pura.
“Podrán decir que somos pobres pero nunca van a decir que no somos hospitalarios” remarcaba Andrés, mientras se detenía a charlar al menos unos 20 minutos con cada vecino que le decía Buen Día!
El siempre estaba ocupadísimo y lleno de trabajo, cada día amanecía con un listado de tareas que no iba a poder completar, pero así y todo el rato para las charlas nunca pero nunca jamás faltaría. Sacaba el banquito se acomodaba a nuestro lado y simplemente charlábamos viendo las horas pasar…  Según vemos la vida en la ciudad de la furia porteña de dónde venimos, eso sería catalogado como perder el tiempo, ser despreocupado o poco responsable… si algo aprendimos del alma latina en esta parte del mapa  es a tomar la vida de un modo más pausado, pensar más en el otro y no tanto taaanto taaaanto en uno mismo, compartir, ayudar y simplemente intentar ser una buena persona, como Andrés y como tantas otras almas anónimas que nos ayudan cada día. A todos ellos una y otra vez mas: GRACIAS!


El mundo de Andrés, de fierros y tornillos....



























LA CASA DEL ÁRBOL

Después del episodio en Santa Teresa debíamos si o si hacer lo que menos nos gusta, ir a vender a la playa, sombrilla por sombrilla, persona por persona…Que fastidio ser vendedor ambulante, aunque de verdad en Venezuela fue el trabajo mas simple…nada de estar ofreciendo mucho, allí nomas estando uno parado te llaman “chica-chica a ver que tienes ahí” y  te compran…te compran y mucho!
Fuimos en plan de recuperar nuestra economía y lo logramos, en dos días volvió lo que la grúa se había llevado. Nunca nos fue tan bien como en ese momento que tanto necesitábamos…
La playa elegida era Rio Chico, una playa de turismo local y pueblo relajado.
Allí en la playa misma vive Valentín, un hombre que habla con sus ojos y la expresión  de su voz tierna y grave… Su historia es corta y simple y así será narrada: Nos contó que un día llego a aquella playa se sentó bajo aquel árbol y pensó para sí “sería tan feliz viviendo en este lugar”. Y allí en ese lugar, bajo ese árbol armo su pequeña casa. El árbol hoy es uno de los pilares que mantiene las finas paredes erguidas. Su casa es humilde, extremadamente  pequeña,  por las endijas de las maderas recolectadas de la calle se filtra la luz de un sol crujiente. La casa está decorada también con cosas que fue encontrando: un poster de princesas, un tapiz, otras telas de colores. Pero el color mas lindo que tiñe la casa es ella, Kerly. Ella llego a la playa con un reciente pasado muy doloroso. Encontró en Valentín un refugio y su felicidad que ahora comparten a la par. Sin importar la diferencia de  edad y los prejuicios que esto supone en un mundo milimetrado y  de líneas rectas, se aman y sueñan…como todos (o casi todos) soñamos alguna vez con la casa del árbol.


Los ojos de Valentín




























DE PLAYAS ESCONDIDAS, TORTUGAS Y DELFINES

De Playa en Playa recorrimos casi casi el 100% de la costa Venezolana. Allá bien lejos en la península de Paria donde las rutas principales desaparecen sigue habiendo mucho para ver. Llegamos por esos pagos a diferentes playas y parajes hermosos. El Parque Mochima donde vimos por primera vez delfines en su hábitat natural, Playa Medina y Playa Puy Puy santuarios naturales donde las tortugas marinas mas grandes del planeta van a desovar, (no pudimos ver ninguna, pero si sus huellas de tractor que marcan en la arena). Esta parte del viaje fue en compañía de Flor y Gaby en su Kangooneta. Hermosas personas, y hermoso el viaje que emprendieron…si quieren conocerlos mas esta es su pagina: www.tequierohastaalaska.com





Foto de Te quiero hasta Alaska




Playas con pastito, que lindorrr!


Foto de Te quiero hasta Alaska








Feliz cumpleaños de Ser con desayuno BOMBA, mate,simil facturas, dulce de leche, nutella y COCO para no estar fuera de contexto.



Playa Medina






La Cueva de Guácharo, pajaro nocturno que vive aqui adentro durante el dia. Nos internamos 3 kilometros dentro sobre un colchon de guano y semillas que estos pajarracos dejan, escuchnado el sonido que provocan nada parecido a un píopío...mas bien a monstruo de las tinieblas.

Orion, nuestro pasajero invitado durante una semanita a bordo de la Gorda...luego de su travesía por África y su llegada a Trinidad en velero.Comiendo mango a 4 manos, desayuno merienda almuerzo y cena!






































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