Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías y también tenemos la alegría de nuestros dolores. Porque no nos interesa la vida indolora que la civilización del consumo vende en los supermercados. Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor que por tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y el amor al camino. Tenemos la alegría de nuestras derrotas, porque la lucha por la justicia y la belleza vale la pena también cuando se pierde. Y sobre todo, tenemos la alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en articulo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano. Eduardo Galeano.

viernes, 27 de enero de 2012

Remar contra la corriente

El viento azota fuerte, huracanado, tempestad, olas gigantes, remolinos centrífugos que nos impulsan hacia el lado contrario donde debemos remar. Pero seguimos hundiendo la frágil paleta del remo en el agua espesa una y otra vez. Parece una sopa de vitina… o polenta! Pero seguimos… En el horizonte desdibujado, muy lejos, vemos algo parecido a un faro. No sabemos si lo es, pero creemos que si... No paramos, y buscamos alcanzarlo. Los músculos se entumecen, duelen, pero no paramos, si dejamos de remar nos hundimos. Vemos de repente que hemos perdido el rumbo, hicimos varios kilómetros alejándonos de la dirección correcta. Giramos con tanta fuerza que casi nos sentimos desmayar, después de varios intentos, lo logramos, damos vuelta el bote y empezamos de nuevo, de cero. Esta escena se repite incontables veces. Nada mas parecido a una pesadilla…
La luz del faro nos guía. Capaz sea una ilusión óptica o producto de una alucinación que provoca el cansancio. Sea real o no, la luz brilla y no la perdemos de vista…

Hay días bajón, días que parece que EL día no va a llegar nunca. El día de partir es una incógnita sin respuesta que se nos presenta a diario. Pero si las olas son grandes, el viento es fuerte y la tempestad quiere frenarnos, no nos va a amedrentar, vamos a rematar con el doble de fuerza a la energía que no nos deja avanzar, no nos rendimos tan fácil… El objetivo es claro. Lo llevamos a cuestas como su casa el caracol, es imposible desprendernos de él…tampoco queremos hacerlo.
Cuando era muy chiquita una vez le pregunte a mis papás lo siguiente: - “ Si un hombre tiene muucha pero muuucha fuerza se puede levantar de los pelos a si mismo”?
Hoy sigo siendo víctima de burlas por semejante desborde de inocencia…
Creo que los años me han dado un poco más que dos dedos de frente y he dejado de plantear interrogantes de este tipo… De vez en cuando pregunto huevadas, si si , es cierto.
Sin embargo he descubierto que empujarse a uno mismo es posible, y es una experiencia muy interesante. Porque a veces solo la fuerza que escondemos es la única capaz de sacarnos adelante.
Hay fuerza que duerme latente como una reserva, no la usamos pero existe! Es una Fuerza de Emergencia, como una Cruz Roja interior que está para rescatarnos.
Ya hemos llamado al 911 introspectivo y la fuerza backup está haciendo su trabajo en nosotros…
Vamos a seguir remando aunque el océano se seque…
Gracias por acompañarnos siempre! 

Los dos Abrazamundos empedernidos.


"La Gran Ola" de Katsushika Hokusai.



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