Todo concluye al fin…Así decía la canción ochentosa que hoy por hoy me da escalofríos de depresión-retro. Pero también tienen final esas cosas que nunca resolvemos y que nos hostigan regresando como boomerangs, como túneles oscuros que parecen no tener fin.
Ahí a lo lejos vislumbro una lucecita…esta vez no fue como en los sueños que corremos en reversa y avanzamos hacia atrás. Esta vez lo logramos, es el fin de nuestro karma!
Registro de conducir, el karma de Ana:
Por fin logre sacar mi registro de conducir. Tras años de negación y excusas tengo al fin en mis manos ese bendito plastiquito con la foto carnet más horrible que puedan imaginarse, pero eso no tiene importancia en comparación a la felicidad que me dio a cambio.
Desde que terminé la facultad no había vuelto a rendir un examen…ya había olvidado el miedo que me causa esa indeseada situación. Mis pies temblaron tanto que tomaron vida propia y se desprendían de los pedales sin que pudiera controlarlos… Sudando como en un sauna a pesar de las bajas temperaturas y luchando con mis extremidades espasmódicas pude estacionar a 45 y 180 grados y además dar una vuelta manzana completa sin atropellar a ningún peatón ni romper espejitos.
Debo decir que el nivel de exigencia del examen de vialidad en zona oeste no es para agrandarse, sinceramente lo aprueba hasta un mono con los ojos vendados…Así y todo estoy orgullosa de mi y de haber fusilado a mi tonto miedo…
Ahora me subo al podio, doy un golpecito al micrófono y digo: “Quiero compartir este trofeo con mi amor, Sergio, que sin él esto no hubiese sido posible. Quiero agradecerle por soportar todas esas tardes de puteadas y llantos histéricos…por tomar con serenidad cada “nopuedo!!!! nomesale!!!” y los golpes al volante… Por cagarme a pedos a tiempo y evitar catástrofes y por tanta paciencia. Te lo dedico a vos y prometo en este solemne acto ser prudente al volante.
Ahí a lo lejos vislumbro una lucecita…esta vez no fue como en los sueños que corremos en reversa y avanzamos hacia atrás. Esta vez lo logramos, es el fin de nuestro karma!
Registro de conducir, el karma de Ana:
Por fin logre sacar mi registro de conducir. Tras años de negación y excusas tengo al fin en mis manos ese bendito plastiquito con la foto carnet más horrible que puedan imaginarse, pero eso no tiene importancia en comparación a la felicidad que me dio a cambio.
Desde que terminé la facultad no había vuelto a rendir un examen…ya había olvidado el miedo que me causa esa indeseada situación. Mis pies temblaron tanto que tomaron vida propia y se desprendían de los pedales sin que pudiera controlarlos… Sudando como en un sauna a pesar de las bajas temperaturas y luchando con mis extremidades espasmódicas pude estacionar a 45 y 180 grados y además dar una vuelta manzana completa sin atropellar a ningún peatón ni romper espejitos.
Debo decir que el nivel de exigencia del examen de vialidad en zona oeste no es para agrandarse, sinceramente lo aprueba hasta un mono con los ojos vendados…Así y todo estoy orgullosa de mi y de haber fusilado a mi tonto miedo…
Ahora me subo al podio, doy un golpecito al micrófono y digo: “Quiero compartir este trofeo con mi amor, Sergio, que sin él esto no hubiese sido posible. Quiero agradecerle por soportar todas esas tardes de puteadas y llantos histéricos…por tomar con serenidad cada “nopuedo!!!! nomesale!!!” y los golpes al volante… Por cagarme a pedos a tiempo y evitar catástrofes y por tanta paciencia. Te lo dedico a vos y prometo en este solemne acto ser prudente al volante.
El pelo largo, el karma de Sergio:
20 años con 30 cm de pelo en la cabeza, es mucho peso. Es como llevar un ser vivo a cuestas que te pide de comer insaciablemente litros de shampu y crema enjuague. Que te hace maldades y se enreda solo para burlarse de vos. Ni mas ni menos que un Gremlin hecho cabellera sobre las sienes.
Era hora de desprenderse de él. Pero claro, con él se irían los años mozos de la adolescencia…Cuantas mujeres habían conquistado juntos! Cuantas tardes al viento guardando secretos que solo ellos sabían… Cuanta facha había derramado esa melena y cuantos piropos había recibido de las muchachas del barrio!
Volvamos a la realidad, Sergio no soportaba mas su pelo por mas cariño que le tuviera. Las malas lenguas decían que su pelo era su forma de revelarse ante al mundo, que era un “hippie sucio” o un “zurdito”… Nada de eso…solo era parte de su cuerpo convirtiéndose poco a poco en karma.
Y así como yo me levante un día diciendo “mañana rindo el examen, y se acabó!” Ser dijo esa noche: “mañana si llueve me corto el pelo”.
Al día siguiente amaneció tronando y fiel a sus palabras la peluquería nos esperaba. (Digo nos porque yo no pensaba perderme este evento.)
Así fue como el Gremlin lucho contra tijeras y navajas y perdió su lucha, fue a parar a una bolsa y hoy es mostrado al público como botín de guerra. Hemos ganado la batalla!
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La metamorfosis... |
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yes! |