Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías y también tenemos la alegría de nuestros dolores. Porque no nos interesa la vida indolora que la civilización del consumo vende en los supermercados. Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor que por tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y el amor al camino. Tenemos la alegría de nuestras derrotas, porque la lucha por la justicia y la belleza vale la pena también cuando se pierde. Y sobre todo, tenemos la alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en articulo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano. Eduardo Galeano.

lunes, 28 de febrero de 2011

Semana Patagónica

Ya es sabido que la ambigüedad del paso del tiempo está dada por las circunstancias, y haciendo honor a esta teoría, consideramos que después de una semana de viaje, esta equivale aproximadamente a unos 20 días.
Fue una semana muy intensa, y si creen que fue mala por el listado abajo descripto, se equivocan.
Damos a saber las siguientes vicisitudes:

- Me pico una abeja

- Me queme la mano con agua caliente

- Se nos descargo la batería, por olvidarnos las luces prendidas.

- Pinchamos una rueda

- Se salto la pintura

- Perdimos el silenciador del caño de escape

Hicimos 50 km por banquina con un ruido terrorífico y visitamos al primer mecánico en viaje. A raíz de esto supimos que faltaba grasa en la caja de cambios y recargamos lo necesario.

- Pasamos nuestra primer noche nómade “homeless” en una estación de servicio.

Pese a todo, logramos otra lista que compenso todo esto y marco la balanza en positivo, haciendo de estos escasos días un tiempo memorable:

- Hicimos nuestra primer visita al mar en las Grutas (previa noche en Bahía Blanca), en un camping con salida a la playa muy hermosa. Ahí empezamos a sentir el placer de la inmensidad que da la naturaleza

- Conocimos Puerto Madryn, donde Diego el mecánico nos dio una mano enorme revisándonos el auto.

- Llegamos a Puerto Pirámides donde Paco, Nacho, Marina, y Lia nos recibieron muy cálidamente.
Pasamos con ellos 4 días serenos que nos devolvieron la sensación de sentirnos en casa por un rato. Acampamos en un predio de casillas rodantes, donde el espacio escasea, pero nunca la comida y el tiempo para compartir. Vimos la fauna de la Península, salimos invictos de nuestros primeros 220 km de ripio y como si esto fuera poco vendimos nuestros primeros 15 cuadernos! Gracia s a Paco que nos gestiono las relaciones publicas en un local del pueblo y al resto de nuestros amigos que compraron varios mas, pudimos rellenar un poco el chanchito.

Seguimos nuestro camino rumbo a Trelew… Ya hicimos la mitad de la mitad del camino de esta vuelta al sur y ya llevamos sumados más de 2000 km viajados.

Mar de Las Grutas

Madryn


Casa de Paco


Precaución, niños jugando








































































Nacho y Marina

Amigo perruno

La bola loca del Pulpo

Lia y Ser en las cuevas de Puerto Piramides





Ser, Nacho y Marina







































"Muli"



Amor patagónico





































Lobería de Punta Norte. Peninsula de Valdes


Chau chau!

domingo, 20 de febrero de 2011

Llegó el gran día!

Después de varios días de tormenta, (y tormentos), salió el sol. Para el cielo y para nosotros también, llegó el día tan ansiado! Hemos pasado varios obstáculos y pruebas en estos últimos tiempos.
Creemos que cualquier madre decente y escrupulosa nos firmaría el permiso para salir a esta excursión de larga distancia. Con chequeos médicos al día, vacunas varias, botiquín completo...provisiones para unas cuantos desayunos almuerzos y cenas (a base de mucha harina y sopitas), repelente, repuestos varios, y abrigo suficiente para quedar como un matambre de lana, estamos en condiciones de decir: estamos listos!
Muy felices y mas tranquilos de lo que hubiéramos imaginado, seguro seremos realmente concientes  de todo esto cuando la primer montaña en el horizonte nos salude.
Sin bombos ni platillos, silbando bajito, en unas horas estaremos poniendo en marcha el motor.
Allí vamos! Escribiremos de nuevo tan pronto como podamos.

Gracias inmensos a todos, familia, amigos y nuevos amigos, por estar siempre, por la ayuda y la buena energía que nos transmitieron desde un principio. Los queremos mucho.

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